La
Hidra de Mil Cabezas (LHdMC) es un espacio autónomo para la investigación
y divulgación de la Historia de los Movimientos Sociales impulsado
por un grupo de trabajadores y estudiantes de Mendoza y Buenos Aires.
El propósito de nuestro colectivo es claro, asumido y explícito:
la vindicación histórica de todos aquéllos que dieron
la vida en su lucha contra la opresión. Claros son también
los principios sobre los cuales se asienta nuestra organización:
libertad, horizontalidad y autogestión.
El proyecto fue esbozado a principios de 2003 como una respuesta diferente
—podríamos decir «contrahegemónica»—,
al renovado interés de la sociedad argentina por el pasado histórico,
claro síntoma de la profunda crisis económica, social y
política desatada en el año 2001. Las jornadas del 19 y
20 de diciembre, cuyo recuerdo se mantenía aún muy vivo
en la memoria colectiva, marcaban el camino a seguir para esa otra
Historia a difundir, conscientemente diferente al «modelo hegemónico»
de los best sellers de Pacho O’Donnell, Jorge Lanata y
Felipe Pigna, todos acotados a la circunspecta labor de revisar —desde
una óptica pretendidamente progresista— la Historia oficial
en sus distintas variantes: desmitificación de algunos próceres,
impugnación de otros, rehabilitación de personajes demonizados,
rescate de figuras olvidadas, etc. Frente a esta «historiografía
de consumo masivo» que sólo propone una renovación
del panteón de héroes nacionales y la falsa ilusión
de que otro capitalismo —uno «bueno», uno exento de
antagonismos internos y dependencias externas— hubiese sido posible
para Argentina, LHdMC ofrece una historiografía «desde abajo»,
radicalmente crítica, conscientemente comprometida con los procesos
sociales de lucha que intenta desentrañar para luego dar a conocer.
Pone en el centro del dinamismo histórico a los sujetos colectivos
y anónimos, a la praxis de resistencia y rebelión contra
toda forma de opresión, asumiendo que la conflictividad del actual
orden social no es una anomalía transitoria —fruto de la
corrupción política o del subdesarrollo económico—
sino un elemento consustancial, inherente, constitutivo al sistema; asunción
que se traduce en la convicción de que la «democracia representativa»
y la «economía social de mercado» (dos contradicciones
en los términos) distan mucho de ser el «fin de la historia»;
asunción que, en definitiva, da fundamento a nuestra confianza
en (y nuestro compromiso con) la praxis, que invariablemente
conduce a dimensiones colectivas y transformaciones radicales. “Yo
me rebelo, luego nosotros somos” (Albert Camus).
Concebida como instrumento de concientización, empeñada
en una tarea de divulgación que coadyuve a completar la transición
desde una conciencia en sí a una conciencia para sí de los
oprimidos, LHdMC constituye por tanto una forma de praxis. La
producción crítica y la difusión masiva de un conocimiento
tan estratégico como la Historia de los Movimientos Sociales es
el modo en que, desde este espacio, nos comprometemos con la meta de transformar
desde la raíz al actual orden social. “Nuestro conocimiento
del pasado es un factor activo del movimiento de la sociedad, y como tal
una zona violentamente disputada. El pasado, el conocimiento histórico,
pueden funcionar al servicio del conservadurismo social o al servicio
de las luchas populares” (Jean Chesneaux).
Surgida de la iniciativa de dos de sus actuales integrantes, LHdMC no
pudo materializarse en sus inicios debido al escaso número de personas
involucradas. El proyecto no vería su concreción definitiva
sino hasta octubre de 2005, poco tiempo después de la toma estudiantil
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional
de Cuyo, proceso que actuó como un poderoso catalizador. En efecto,
la movilización, unión, concientización y radicalización
de los estudiantes al calor de la lucha emprendida contra el régimen
elitista y reaccionario de dicha institución educativa despertó
el interés por una iniciativa de este tenor, a la vez que promovió
los contactos necesarios para la conformación de los distintos
equipos. Desde entonces, y dotada ya de una estructura acorde a sus metas,
LHdMC no ha cesado de crecer, afianzarse y diversificarse. A la matriz
original de un ciclo de documentales sonoros por Radio Universidad (Mendoza),
se fueron agregando otras: una página web; ciclos de cine-debate
en la Asociación Ecuménica de Cuyo, en el Centro Cultural
De Raíz y en el Polideportivo Nicolino Locche; el relanzamiento
de nuestra producción documental en otras emisoras del país
y del exterior, como Radio Cooperativa (Buenos Aires), FM de la Azotea
(Mar del Plata) y Radio Germinal (Montevideo); la edición de cuadernillos
con versiones ampliadas de los guiones radiofónicos; y, por último,
la grabación de CDs con los audios (MP3) de nuestros programas.
La temática que abordamos es extremadamente variada, tanto en su
inserción espacio-temporal (movimientos sociales de Argentina,
Latinoamérica y el mundo, de todas las épocas históricas
y también de la actualidad) como en su tipo fenoménico (procesos
revolucionarios modernos, rebeliones de esclavos, revueltas campesinas,
insurrecciones urbanas, huelgas obreras, indigenismo, feminismo, movimientos
de minorías sexuales, etc.), aunque siempre dentro de los parámetros
con los que fue concebido el proyecto. Por «movimientos sociales»
entendemos las prácticas colectivas de resistencia o rebelión
contra toda forma de opresión social (de clase, estatal, de género,
étnica u otras), tanto en los casos en que dichas prácticas
alcanzan el umbral de la organización y/o de la revolución
como en los que permanecen en el plano de la espontaneidad y/o de las
reivindicaciones parciales —siempre que dichas reivindicaciones
respondan a intereses o aspiraciones genuinamente populares.
Todo nombre tiene un porqué; el de este proyecto también.
Según la mitología griega, la Hidra era una serpiente gigante
de muchas cabezas (la cantidad varía de acuerdo a los autores;
mil es el número que utiliza Eurípides) que volvían
a crecer a medida que eran cortadas. Heracles se enfrenta a este monstruo
en uno de sus doce trabajos. En sentido figurado, se suele aludir a
la Hidra de mil cabezas para evocar la idea de un «mal»
que se renueva constantemente, resistiendo así a todos los esfuerzos
que se realizan para erradicarlo. A lo largo de la historia, ha sido un
lugar común la utilización de esta metáfora para
referirse a la recurrente rebelión popular, de ahí el nombre
del programa.
Los objetivos de LHdMC son: 1) Difundir la Historia de los Movimientos
Sociales más allá de esa «torre de marfil» que
es la universidad, a través de distintos medios (documentales de
radio, página web, ciclos de cine, etc.). 2) Promover el interés,
la investigación, la reflexión y el debate sobre dicho campo
del saber histórico entre los participantes del proyecto, en una
apuesta a futuras iniciativas en el ámbito académico, desde
lo individual y lo colectivo. 3) “Tender un puente” entre
el campo académico de la historiografía y el campo social
de las luchas de los oprimidos, en aras de impulsar una creciente articulación
entre theoria y praxis que resulte mutuamente beneficiosa. 4)
Crear o reforzar la convicción de que los movimientos sociales
actuales se inscriben en un devenir histórico signado por innumerables
fenómenos similares, en tanto la universalidad de la opresión
es también la universalidad de la rebelión.
LHdMC está en movimiento: se ha consustanciado con su objeto de
estudio. Ese «objeto de estudio» no es algo inerte que se
pueda analizar en un laboratorio con total «objetividad».
Es, por el contrario, un «objeto de estudio» hecho de infinidad
de sujetos actuantes, vivos, mujeres y hombres que luchan mancomunadamente
contra un orden social que los oprime, en un esfuerzo por recuperar para
sí el protagonismo histórico perdido, en un intento de dejar
de ser víctimas de la historia (objetos de dominación)
para convertirse en sus hacedores (sujetos de liberación).
Objetivar a estos sujetos —o mejor, a estos objetos de dominación
devenidos sujetos de liberación—, convertirlos en fenómenos
susceptibles de análisis científico, en ningún caso
comporta la aplicación de «asépticos» métodos
de laboratorio. Frente a su lucha no es posible permanecer neutral, al
margen. Quiérase o no, a favor o en contra, diciendo o callando,
se toma partido. Gabriel Celaya dijo alguna vez: “Maldigo la
Poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales, que lavándose
las manos se desentienden y evaden. Maldigo la Poesía de quien
no toma partido hasta mancharse”. Quienes hacemos LHdMC decimos
lo mismo. Sólo cambiamos una palabra: «Poesía»
por «Historia».